Votar o no votar no es el dilema

Este es un ejercicio para los/as jóvenes, una invitación a pensar antes de actuar.Votar o no votar no es el dilema… el voto es un derecho, ejercerlo es una obligación ciudadana, porque define el camino, el rumbo del país. Pensar antes de actuar es una redundancia… supuestamente no tendría que invitarse a nadie a pensar antes de actuar, pero decirlo, se ha vuelto una necesidad. Más ahora, que se acercan las elecciones y la mayoría de los/as votantes son jóvenes a quienes se usa para votar pero no se les ayuda a que sea un acto consciente. Las preguntas van para
quien desee contestar: jóvenes y no tan jóvenes... para aquellos/as a quienes nos importa.¿cómo generar en los/as jóvenes salvadoreños/as una reflexión profunda y responsable de la acción a la que están siendo motivados a realizar: el voto 2009? Mi planteamiento no es al voto en blanco, es un reto, yo quiero provocar en los/as jóvenes una acción ciudadana responsable. Antes de esto, pregunto entonces ¿porqué piensan votar los/as jóvenes este 2009? ¿Qué mecanismos de reflexión han implementado o implementarán para tomar esa decisión? Pero no solo quiero saberlo, no me interesa un simple índice, me interesa que eso provoque una reflexión. Quiero exponer lo que preocupa a los/as
jóvenes... quiero saberlo y exponerlo tal cual y quiero que todos/as nosotros/as leamos y respondamos a esas preocupaciones... si se puede. Por eso este espacio. Lo abro como una responsabilidad individual, y como individuo social planteo este espacio político… no partidista, político desde la perspectiva ideal de política.

Paola Lorenzana

30 oct. 2008

Lo que quiero, Lo que puedo y lo que me Limito.

Por Delmy Alvarenga

En los últimos días he sido especialista en descubrir la cantidad de veces que las personas se quejan. Sin duda, todos fueramos millonarios si nos pagaran por cada queja emitida. Y no puedo dejar de responderme que, tanta inconformidad, proviene principalmente de nuestras frustaciones.

¿Cuántos de nosotros llegamos realmente a hacer lo que queremos hacer? ¿Cuántos de nosotros crecemos de la manera en que nos visualizamos desde pequeños? Y no hablo solamente del campo profesional, sino que también del espiritual, psicológico, emocional y afectivo. Y en la búsqueda de una respuesta a estas interrogantes básicas, aparece otra: ¿será acaso que solamente hacemos nuestro mejor esfuerzo? Yo creo que no.

A todos nos apasionan las historias fantásticas de personajes singulares que emprenden viajes difíciles, que vencen obstáculos, que al final de un largo y penoso recorrido logran lo que se han propuesto, o de mártires que mueren por un ideal o fin último. Y como espectadores, es fácil sentarse en la butaca del cine, acodomodarse el cojín del sillón de la sala, beber más café y pensar "pasa en las películas", "eso jamás me podría pasar a mí", "estoy bien donde estoy", cuando la realidad parece ser totalmente distinta.

Como joven y como mujer, se hace difícil encontrar apoyo y credibilidad para ciertos procesos en producción, es cierto. Se hace difícil encontrar "algo más" que tareas administrativas. Es la realidad.

Como estudiante y como mujer, dos veces me han negado oportunidad a becas. La primera, en mi bachillerato, luego de obtener buenos puntajes en la Paes y ser elegible para becas, mi institución destinó becas solo para niños en el área técnica. En la universidad, porque mi hermano estudiaba allí y aparentemente ambos podíamos pagar, también me dijeron que no. Una limitación educativa real. Y así muchos más.

¿Me ha detenido eso? No. Y como yo, muchas y muchos más. Cuesta, porque TODO en esta vida debe costar.
Y sí, soy quejosa, todos lo somos. Todos deseamos que la vida sea mejor, que cueste menos la comida, que bajen los precios de la gasolina, que trabajemos menos horas, que suban los salerios bla bla bla... quejas de todos los días, y al final, la gente hace y dice "es lo mejor que lo pude hacer", pero lo que verdaderamente creo es que no importa si tengo o no recursos, no importa tanto si tengo dinero o fondos, sino que lo realmente vital, es el pensar "cuántas ganas tengo de hacerlo", porque al final de todo, son las ganas las que mueven al mundo.
Tantas ganas tenés, tantas ganas hacen que te movás por todos lados y salgas a buscar. Y tanto lo deseás que al final, tenés más consciencia que lo podés hacer.
Lo peor que puede pasar es que te digan que no. Pero las ganas nadie te las quita.

Sí, es cierto.
Uno puede llegar a hacer lo que quiere.
Uno puede llegar a ser lo que puede.
Pero realmente, uno ES "eso" que tanto se limita.
La milla de más que no estamos dispuestos a correr.

OCT. 30. 2008 / San Salvador, El Salvador

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Escrito por Delmy Alvarenga.

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